Conclusiones Pastorales del 1er. Congreso de La Dignidad de la Vida Humana

La Dignidad de la Vida Humana

CONCLUSIONES PASTORALES

 

1.- Necesidad de un acompañamiento pastoral más eficaz

Como señala la Relatio Synodi del Sínodo de la Familia que se llevó a cabo en octubre de 2015, necesitamos una Pastoral adecuada para una sociedad que se encuentra inmersa en un cambio antropológico y cultural que es contrario a la familia y a la vida.

Una pastoral que tome en cuenta las situaciones concretas y que acompañe a las familias en la realidad que están viviendo.

Esto requiere que los sacerdotes estén específicamente preparados para este acompañamiento.

2.- Necesidad de una pastoral que tome la iniciativa

Monseñor Rogelio Cabrera en su IV Carta Pastoral señala que “es interesante que Jesús haya elegido la figura del camino, del seguimiento y desprendimiento para indicar la característica básica, el examen de admisión de todo el que quiera ser su discípulo. El que no camina se queda atrás, no avanza y pronto pierde su punto de referencia que es Jesús. No podemos estar sentados e inmóviles. Además, Jesús exige una respuesta pronta e inmediata a su llamado y a iniciar el camino. Pero Jesús no exige algo que Él no esté haciendo, si llama a caminar es porque está caminando. Jesús llama a trabajar y necesita disponibilidad del que le sigue. ¡Seguimiento es movimiento! Hoy es necesario movernos, nos dice el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, hay que primerear, tomar la iniciativa e ir al encuentro de los demás. No podemos esperar a que la gente venga a nosotros.”

 3.- Una pastoral que defienda valientemente la vida desde su concepción

Ante los embates de los promotores del aborto es necesario señalar con toda claridad que “el primer derecho de una persona humana es su vida. Ella tiene otros bienes y algunos de ellos son más preciosos; pero aquél es el fundamental, condición para todos los demás. Por esto debe ser protegido más que ningún otro. No pertenece a la sociedad ni a la autoridad pública, sea cual fuere su forma, reconocer este derecho a uno y no reconocerlo a otros: toda discriminación es inicua, ya se funde sobre la raza, ya sobre el sexo, el color o la religión. No es el reconocimiento por parte de otros lo que constituye este derecho; es algo anterior; exige ser reconocido y es absolutamente injusto rechazarlo.” (Dec. Aborto 11)

Una acción eficaz en la defensa de la vida son los Centros de Ayuda a la Mujer embarazada que ya existen en la Arquidiócesis, sin embargo se requiere mayor difusión del apoyo que prestan para que ninguna mujer piense que la única solución a su situación es el aborto.

También es necesario impulsar una pastoral que apoye y acompañe a la mujer que ya ha abortado.

4.- Una pastoral que apoye y promueva la educación y formación de la afectividad y la sexualidad de niños y adolescentes de manera atractiva.

“Al mismo tiempo ha ido en aumento la corrupción de costumbres, una de cuyas mayores manifestaciones consiste en la exaltación inmoderada del sexo; en tanto que con la difusión de los medios de comunicación social y de los espectáculos, tal corrupción ha llegado a invadir el campo de la educación y a infectar la mentalidad de las masas.” (ES 1)

“Puesto que la ética sexual se refiere a ciertos bienes fundamentales de la vida humana y de la vida cristiana, a ella se le aplica de igual modo esta doctrina general. En este campo existen principios y normas que la Iglesia ha transmitido siempre en su enseñanza sin la menor duda, aunque las opiniones y las costumbres del mundo se opusieran a ellas. Estos principios y estas normas no deben, en modo alguno, su origen a un tipo particular de cultura, sino al conocimiento de la ley divina y de la naturaleza humana. Por lo tanto, no se los puede considerar como caducados, ni cabe ponerlos en duda bajo pretexto de una situación cultural nueva.” (ES 5)

Es importante conocer e impulsar en nuestra Arquidiócesis los programas que han dado buenos resultados en diferentes partes del mundo, ayudando a niños y adolescentes a ejercer su libertad con responsabilidad.

También necesitamos ser creativos e innovadores, de manera que podamos hacerlos conscientes de su dignidad y vocación al amor utilizando su propio lenguaje. Como señala el Papa Francisco en Amoris Laetitia, tenemos que ser humildes y realistas para reconocer que, a veces, nuestra forma de presentar las convicciones cristianas y la forma de tratar a las personas, ha ayudado a provocar lo que hoy lamentamos.

5.- Necesitamos una pastoral que acompañe de manera efectiva a las familias que enfrentan la discapacidad o la enfermedad de alguno de sus miembros. Una pastoral que muestre que hay valores más importantes que los materiales.

“La discapacidad irrumpe en la vida de la familia generando un desafío profundo e inesperado; desbarata los equilibrios, los deseos y las expectativas.” (AL)  Una enfermedad grave, un accidente o incluso la vejez tienen un impacto en toda la vida familiar. Es indispensable acompañar a las familias en estas dolorosas situaciones.

Nuestra comunidad, además, está influida por una estructura “…activamente promovida por fuertes corrientes culturales, económicas y políticas, portadoras de una concepción de la sociedad basada en la eficiencia. Mirando las cosas desde este punto de vista, se puede hablar, en cierto sentido, de una guerra de los poderosos contra los débiles. La vida que exigiría más acogida, amor y cuidado es tenida por inútil, o considerada como un peso insoportable y, por tanto, despreciada de muchos modos. Quien, con su enfermedad, con su minusvalidez o, más simplemente, con su misma presencia pone en discusión el bienestar y el estilo de vida de los más aventajados, tiende a ser visto como un enemigo del que hay que defenderse o a quien eliminar.” (EV. 12)

Es urgente desmitificar la enfermedad mental como algo vergonzoso y promover la creación de centros laborales para personas con discapacidad de manera que les permita desarrollar sus muchos otros talentos y reconocer su valor y dignidad personal.

En una sociedad que busca eliminar el dolor y el  sufrimiento a cualquier precio es necesario ayudar a descubrir que “según la doctrina cristiana, el dolor, sobre todo el de los últimos momentos de la vida, asume un significado particular en el plan salvífico de Dios; en efecto, es una participación en la pasión de Cristo y una unión con el sacrificio redentor que Él ha ofrecido en obediencia a la voluntad del Padre.” (DE II El Cristiano frente al sufrimiento…)

6.- Una pastoral que difunda en la comunidad católica la verdadera paternidad responsable.

“La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte. La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal; si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro, ya no se donaría totalmente. (FC 11)

Es necesario promover los Talleres de la Comisión de Paternidad Responsable y Vida en las Parroquias y centros de apostolado, pero sobre todo, en instituciones académicas y sociales.

Además es importante difundir las nuevas técnicas de ayuda a los  matrimonios con problemas de fertilidad como la Naprotecnología.

7.- Una pastoral de acompañamiento espiritual a las personas con atracción al mismo sexo y a sus familias

“Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen. Revelan una falta de respeto por lo demás, que lesiona unos principios elementales sobre los que se basa una sana convivencia civil. La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones. Sin embargo, la justa reacción a las injusticias cometidas contra las personas homosexuales de ningún modo puede llevar a la afirmación de que la condición homosexual no sea desordenada. Quienes se encuentran en esta condición deberían, por tanto, ser objeto de una particular solicitud pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable. (CP Personas homosexuales 10)”

Es importante promover y difundir entre las parroquias el grupo de ayuda y acompañamiento a las familias de personas con AMS que tiene la Pastoral Familiar.

8.- Una pastoral de acompañamiento de los adultos mayores y sus familias.

“La mayoría de las familias respeta a los ancianos, los rodea de cariño y los considera una bendición. Sin embargo, en sociedades altamente industrializadas, donde su número va en aumento, corren el riesgo de ser vistos como una carga.” “Los cuidados que requieren a menudo ponen a dura prueba a sus seres queridos. Numerosas familias nos enseñan que se pueden afrontar los últimos años de la vida valorando el sentido del cumplimiento y la integración de toda la existencia en el misterio pascual.” (Amoris Laetitia)

La condición de las personas homosexuales se enfocó sobre todo desde la perspectiva del contexto familiar. Se insistió en que es un tema que se debe abordar como pastores que buscan comprender la realidad de la vida de las personas. Se pidió que el documento final del Sínodo incluyese una afirmación clara de la enseñanza de la Iglesia de que las uniones del mismo sexo no son en modo alguno equivalentes al matrimonio.